Banner

Para difundir las enseñanzas de Emanuel Swedenborg en el mundo hispanohablante.

¿Tienes tú preguntas, comentarios o criticas? Escríbenos en esta dirección, info@swedenborg.es

EL MUNDO DE LOS ESPÍRITUS Y EL ESTADO DEL HOMBRE DESPUÉS DE LA MUERTE 

46

La resurrección y la entrada a la vida eterna 

445. Cuando el cuerpo no puede atender por más tiempo a sus funciones en el mundo natural correspondientes a los pensamientos e inclinaciones de su espíritu, que vienen del mundo espiritual, se dice que el hombre muere. Esto acontece cuando cesan los movimientos de respiración de los pulmones y los sístoles del corazón; pero a pesar de esto el hombre no muere; sino sólo separa de sí lo corporal, que le prestaba uso y provecho en el mundo; porque el hombre mismo vive, puesto que el hombre no es hombre por virtud del cuerpo, sino por el espíritu, siendo así que el espíritu en el hombre es quien piensa, y el pensamiento junto con la inclinación constituye el hombre. Consta por esto, que el hombre al morir, pasa tan sólo de un mundo a otro. De ahí viene que "muerte" en el Verbo en su sentido interior significa resurrección y continuación de la vida.

 446. La íntima comunicación del espíritu tiene lugar con la respiración y con los latidos del corazón; su pensamiento con la respiración y su inclinación que pertenece al amor, con el corazón, por lo cual tan pronto cesan estos dos movimientos en el cuerpo se verifica la separación; estos dos movimientos, es decir, los movimientos de respiración de los pulmones y de los sístoles del corazón, son los vínculos mismos cuya rotura deja al espíritu entregado a sí mismo, y el cuerpo, puesto que entonces se encuentra sin la vida de su espíritu, se enfría y se descompone; la razón por la cual la íntima comunicación del espíritu del hombre tiene lugar con la respiración y con el corazón es que todo movimiento vital depende de ellos, no solamente en general, sino también en cada detalle.

447. El espíritu del hombre permanece en el cuerpo algún tiempo después de la separación, pero sólo hasta la cesación total de la función del corazón, cuya cesación se verifica con variación según el estado de la enfermedad de la cual muere eí hombre; porque el movimiento del corazón continua en algunas personas largo rato, en otras menos largo; tan pronto como este movimiento cesa, el hombre resucita, pero esto sólo el Señor lo hace. Por resurrección se entiende la salida del espíritu' del hombre de su cuerpo, y su introducción en el mundo espiritual, lo cual se llama generalmente resurrección; la razón por la cual el espíritu del hombre no es separado del cuerpo hasta haber cesado todo movimiento del corazón, es que el corazón corresponde a la inclinación que pertenece al amor, y es la vida misma del hombre; porque del amor tiene cada uno su calor vital; por lo cual mientras dura esta conjunción, hay correspondencia y en su consecuencia vida del espíritu en el cuerpo.

448. La manera de efectuarse la resurrección no sólo se me ha dicho, sino también me ha sido manifestado mediante viva experiencia: la experiencia ha sido practicada conmigo mismo, a fin de que conociese perfectamente la manera en que se verifica.

449. Fui introducido en un estado de insensibilidad, con respecto a los sentidos corporales, o sea casi en el estado de un moribundo, permaneciendo integra la vida interior con el pensamiento, a fin de que percibiese y retuviese en la memoria las cosas que experimentaba y que experimentan los que resucitan de los muertos. Percibí que la respiración del cuerpo fue casi nula al par que la respiración interior, que pertenece al espíritu, permanecía junto con una respiración ligera y silenciosa del cuerpo. Entonces me fue dada comunicación, primero con el reino celestial por medio del latido del corazón, puesto que este reino corresponde al corazón del hombre; también se veían ángeles de allí, algunos a mucha distancia y dos cerca de la cabeza, junto a la cual estaban sentados. Como consecuencia de esto, quedó apartada toda inclinación propia; permaneciendo, sin embargo, el pensamiento y la percepción. Continuaba en este estado durante varias horas. Los espíritus que se hallaban alrededor se alejaron entonces, suponiendo que estaba muerto; se dejó asimismo sentir un olor aromático, y cuando los espíritus sienten este olor no pueden acercarse; de esta manera también los espíritus malos son mantenidos a distancia del espíritu del hombre al principio de ser este introducido en la vida eterna. Los ángeles que estaban sentados junto a mi cabeza guardaban silencio, tan sólo comunicando sus pensamientos con los míos; y cuando estos son recibidos, saben los ángeles que el hombre se halla en estado de poder ser apartado del cuerpo. La comunicación de sus pensamientos se verificó contemplando ellos mi rostro. Esta es la manera en que se verifican las comunicaciones de los pensamientos en el cielo. Puesto que el pensamiento y la percepción permanecían conmigo, a fin de que conociese y recordase la manera en que se verifica la resurrección, percibí que estos ángeles empezaban por inquirir mi pensamiento, si era como suele ser el de los que mueren, es decir, acerca de la vida eterna, y percibí, que procuraban mantener mi mente en este pensamiento. Se dijo después que el espíritu del hombre al expirar el cuerpo, se detiene en el último pensamiento, hasta que vuelven los pensamientos que proceden de su inclinación común o reinante en el mundo. Particularmente se dio a percibir y asimismo a sentir que tenía lugar una atracción, como si dijéramos una evulsión del cuerpo de las cosas interiores de mi mente o de mi espíritu y se me dijo que lo causaba el Señor y que de esto viene la resurrección.

450. Cuando los ángeles celestiales se hallan juntos a un resucitado no se retiran de su compañía puesto que aman a todos; pero si el espíritu es tal que no puede continuar, más en compañía de los ángeles celestiales, el mismo desea retirarse o separarse de ellos, y cuando esto tiene lugar vienen ángeles del reino espiritual del Señor, mediante los cuales recibe el don de la luz porque antes no veía; tan sólo pensaba. Se manifestó también como esto se hace. Al parecer estos ángeles levantan la membrana del ojo izquierdo hacia la nariz con el fin de abrir el ojo y hacer que se vea. El espíritu cree que esto sucede, pero no es más que una apariencia. Cuando, según parece, han levantado la membrana, se nota alguna claridad, sin embargo oscuramente, como cuando al primer despertar miramos al través de los párpados. Esta confusa claridad me apareció de un color celestial, pero se dijo después que en esto hay variación. Luego se siente quitar cierta cosa de sobre el rostro, hecho lo cual, se introduce el pensamiento espiritual; este descubrir del rostro es en sí mismo una apariencia, representándose por ella el entrar en un pensamiento espiritual desde el pensamiento natural. Los ángeles velan con esmero para que no venga del resucitado idea alguna en la cual no haya amor. Le dicen entonces que es un espíritu. Cuando este nuevo espíritu ha recibido el don de la luz los ángeles espirituales le prestan todos los servicios que puede desear en aquel estado, y le instruyen acerca de las cosas que hay en la otra vida; pero tan sólo en cuanto pueda concebirlas; si, por otra parte, el resucitado es de tal carácter que no quiere dejarse instruir, desea separarse de la compañía de estos ángeles; no le abandonan, sin embargo, los ángeles, más él mismo se separa de ellos; porque los ángeles aman a todos y nada desean mejor que servir, instruir y encaminar al cielo; esto es su mayor placer. Cuando así se aparta el espíritu, le reciben los espíritus buenos, y mientras que está en su compañía le prestan también toda clase de servicios, pero si su vida en el mundo ha sido tal que no ha podido gozar de la compañía de los buenos, desea separarse también de estos, y así continua repetidas veces hasta juntarse con tales que concuerdan completamente con su vida en el mundo, entre los cuales vuelve a entrar en su propia vida y entonces, cosa extraña, conduce una vida similar a la que conducía en el mundo.

451. Pero, este principio de la vida del hombre después de la muerte no dura más que algunos días; de como por otra parte es conducido de estado a estado y finalmente al cielo o bien al infierno se dirá en lo que sigue. Esto me ha sido dado a conocer asimismo mediante abundante experiencia.

452. He hablado con algunos al tercer día de su muerte, habiéndose verificado entonces las cosas de las cuales se ha hablado arriba (n. 449, 450); también con tres que en el mundo fueron conocidos míos a quienes conté que iban preparándose sus funerales para que fueren enterrados sus cuerpos; dije para que fueren enterrados (ellos), y al oír esto experimentaron cierto estupor, diciendo que vivían y que se enterraba aquello que les había servido en el mundo. Después se extrañaban mucho de que mientras vivían en el cuerpo no habían creído en tal vida después de la muerte, y que particularmente dentro de la iglesia ninguno lo creía. Los que en el mundo no han creído en vida alguna del alma después de la vida del cuerpo experimentan grande vergüenza al notar que viven, pero los que se han confirmado en ello se asocian a sus semejantes y son separados de los que han vivido en la fe; por la mayor parte son unidos a cierta sociedad infernal porque estas niegan también lo Divino y desprecian las verdades de la iglesia. El caso es que cuanto más se confirma uno en contra de la vida eterna, tanto más se confirma también en contra de las cosas que pertenecen al cielo y a la iglesia.

El siguiente capítulo[47] §§ 453—460 El hombre después de la muerte está en completa forma humana

El capítulo previo[45] §§ 432—444 Con respecto a su interioridad, todo hombre es un espíritu