EL MUNDO DE LOS ESPÍRITUS Y EL ESTADO DEL HOMBRE DESPUÉS DE LA MUERTE
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La resurrección y la entrada a la vida eterna
445.
Cuando el cuerpo no puede atender por más tiempo a sus funciones en el
mundo natural correspondientes a los pensamientos e inclinaciones de su
espíritu, que vienen del mundo espiritual, se dice que el hombre muere.
Esto acontece cuando cesan los movimientos de respiración de los
pulmones y los sístoles del corazón; pero a pesar de esto el hombre no
muere; sino sólo separa de sí lo corporal, que le prestaba uso y
provecho en el mundo; porque el hombre mismo vive, puesto que el hombre
no es hombre por virtud del cuerpo, sino por el espíritu, siendo así que
el espíritu en el hombre es quien piensa, y el pensamiento junto con la
inclinación constituye el hombre. Consta por esto, que el hombre al
morir, pasa tan sólo de un mundo a otro. De ahí viene que "muerte" en
el Verbo en su sentido interior significa resurrección y continuación de
la vida.
446. La íntima comunicación del
espíritu tiene lugar con la respiración y con los latidos del corazón;
su pensamiento con la respiración y su inclinación que pertenece al
amor, con el corazón, por lo cual tan pronto cesan estos dos movimientos
en el cuerpo se verifica la separación; estos dos movimientos, es decir,
los movimientos de respiración de los pulmones y de los sístoles del
corazón, son los vínculos mismos cuya rotura deja al espíritu entregado
a sí mismo, y el cuerpo, puesto que entonces se encuentra sin la vida de
su espíritu, se enfría y se descompone; la razón por la cual la íntima
comunicación del espíritu del hombre tiene lugar con la respiración y
con el corazón es que todo movimiento vital depende de ellos, no
solamente en general, sino también en cada detalle.
447. El
espíritu del hombre permanece en el cuerpo algún tiempo después de la
separación, pero sólo hasta la cesación total de la función del corazón,
cuya cesación se verifica con variación según el estado de la enfermedad
de la cual muere eí hombre; porque el movimiento del corazón continua en
algunas personas largo rato, en otras menos largo; tan pronto como este
movimiento cesa, el hombre resucita, pero esto sólo el Señor lo hace.
Por resurrección se entiende la salida del espíritu' del hombre de su
cuerpo, y su introducción en el mundo espiritual, lo cual se llama
generalmente resurrección; la razón por la cual el espíritu del hombre
no es separado del cuerpo hasta haber cesado todo movimiento del
corazón, es que el corazón corresponde a la inclinación que pertenece al
amor, y es la vida misma del hombre; porque del amor tiene cada uno su
calor vital; por lo cual mientras dura esta conjunción, hay
correspondencia y en su consecuencia vida del espíritu en el cuerpo.
448. La
manera de efectuarse la resurrección no sólo se me ha dicho, sino
también me ha sido manifestado mediante viva experiencia: la experiencia
ha sido practicada conmigo mismo, a fin de que conociese perfectamente
la manera en que se verifica.
449. Fui
introducido en un estado de insensibilidad, con respecto a los sentidos
corporales, o sea casi en el estado de un moribundo, permaneciendo
integra la vida interior con el pensamiento, a fin de que percibiese y
retuviese en la memoria las cosas que experimentaba y que experimentan
los que resucitan de los muertos. Percibí que la respiración del cuerpo
fue casi nula al par que la respiración interior, que pertenece al
espíritu, permanecía junto con una respiración ligera y silenciosa del
cuerpo. Entonces me fue dada comunicación, primero con el reino
celestial por medio del latido del corazón, puesto que este reino
corresponde al corazón del hombre; también se veían ángeles de allí,
algunos a mucha distancia y dos cerca de la cabeza, junto a la cual
estaban sentados. Como consecuencia de esto, quedó apartada toda
inclinación propia; permaneciendo, sin embargo, el pensamiento y la
percepción. Continuaba en este estado durante varias horas. Los
espíritus que se hallaban alrededor se alejaron entonces, suponiendo que
estaba muerto; se dejó asimismo sentir un olor aromático, y cuando los
espíritus sienten este olor no pueden acercarse; de esta manera también
los espíritus malos son mantenidos a distancia del espíritu del hombre
al principio de ser este introducido en la vida eterna. Los ángeles que
estaban sentados junto a mi cabeza guardaban silencio, tan sólo
comunicando sus pensamientos con los míos; y cuando estos son recibidos,
saben los ángeles que el hombre se halla en estado de poder ser apartado
del cuerpo. La comunicación de sus pensamientos se verificó contemplando
ellos mi rostro. Esta es la manera en que se verifican las
comunicaciones de los pensamientos en el cielo. Puesto que el
pensamiento y la percepción permanecían conmigo, a fin de que conociese
y recordase la manera en que se verifica la resurrección, percibí que
estos ángeles empezaban por inquirir mi pensamiento, si era como suele
ser el de los que mueren, es decir, acerca de la vida eterna, y percibí,
que procuraban mantener mi mente en este pensamiento. Se dijo después
que el espíritu del hombre al expirar el cuerpo, se detiene en el último
pensamiento, hasta que vuelven los pensamientos que proceden de su
inclinación común o reinante en el mundo. Particularmente se dio a
percibir y asimismo a sentir que tenía lugar una atracción, como si
dijéramos una evulsión del cuerpo de las cosas interiores de mi mente o
de mi espíritu y se me dijo que lo causaba el Señor y que de esto viene
la resurrección.
450.
Cuando los ángeles celestiales se hallan juntos a un resucitado no se
retiran de su compañía puesto que aman a todos; pero si el espíritu es
tal que no puede continuar, más en compañía de los ángeles celestiales,
el mismo desea retirarse o separarse de ellos, y cuando esto tiene lugar
vienen ángeles del reino espiritual del Señor, mediante los cuales
recibe el don de la luz porque antes no veía; tan sólo pensaba. Se
manifestó también como esto se hace. Al parecer estos ángeles levantan
la membrana del ojo izquierdo hacia la nariz con el fin de abrir el ojo
y hacer que se vea. El espíritu cree que esto sucede, pero no es más que
una apariencia. Cuando, según parece, han levantado la membrana, se nota
alguna claridad, sin embargo oscuramente, como cuando al primer
despertar miramos al través de los párpados. Esta confusa claridad me
apareció de un color celestial, pero se dijo después que en esto hay
variación. Luego se siente quitar cierta cosa de sobre el rostro, hecho
lo cual, se introduce el pensamiento espiritual; este descubrir del
rostro es en sí mismo una apariencia, representándose por ella el entrar
en un pensamiento espiritual desde el pensamiento natural. Los ángeles
velan con esmero para que no venga del resucitado idea alguna en la cual
no haya amor. Le dicen entonces que es un espíritu. Cuando este nuevo
espíritu ha recibido el don de la luz los ángeles espirituales le
prestan todos los servicios que puede desear en aquel estado, y le
instruyen acerca de las cosas que hay en la otra vida; pero tan sólo en
cuanto pueda concebirlas; si, por otra parte, el resucitado es de tal
carácter que no quiere dejarse instruir, desea separarse de la compañía
de estos ángeles; no le abandonan, sin embargo, los ángeles, más él
mismo se separa de ellos; porque los ángeles aman a todos y nada desean
mejor que servir, instruir y encaminar al cielo; esto es su mayor
placer. Cuando así se aparta el espíritu, le reciben los espíritus
buenos, y mientras que está en su compañía le prestan también toda clase
de servicios, pero si su vida en el mundo ha sido tal que no ha podido
gozar de la compañía de los buenos, desea separarse también de estos, y
así continua repetidas veces hasta juntarse con tales que concuerdan
completamente con su vida en el mundo, entre los cuales vuelve a entrar
en su propia vida y entonces, cosa extraña, conduce una vida similar a
la que conducía en el mundo.
451.
Pero, este principio de la vida del hombre después de la muerte no dura
más que algunos días; de como por otra parte es conducido de estado a
estado y finalmente al cielo o bien al infierno se dirá en lo que sigue.
Esto me ha sido dado a conocer asimismo mediante abundante experiencia.
452. He
hablado con algunos al tercer día de su muerte, habiéndose verificado
entonces las cosas de las cuales se ha hablado arriba (n. 449, 450);
también con tres que en el mundo fueron conocidos míos a quienes conté
que iban preparándose sus funerales para que fueren enterrados sus
cuerpos; dije para que fueren enterrados (ellos), y al oír esto
experimentaron cierto estupor, diciendo que vivían y que se enterraba
aquello que les había servido en el mundo. Después se extrañaban mucho
de que mientras vivían en el cuerpo no habían creído en tal vida después
de la muerte, y que particularmente dentro de la iglesia ninguno lo
creía. Los que en el mundo no han creído en vida alguna del alma después
de la vida del cuerpo experimentan grande vergüenza al notar que viven,
pero los que se han confirmado en ello se asocian a sus semejantes y son
separados de los que han vivido en la fe; por la mayor parte son unidos
a cierta sociedad infernal porque estas niegan también lo Divino y
desprecian las verdades de la iglesia. El caso es que cuanto más se
confirma uno en contra de la vida eterna, tanto más se confirma también
en contra de las cosas que pertenecen al cielo y a la iglesia.
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